FECHA:
Sábado 21 de Agosto de 2010
LUGAR:
Orfeo Superdomo - Ciudad de Córdoba
Skay retornó a la ciudad
de Córdoba luego de un año de ausencia, y lo hizo
nada más ni nada menos que en un lugar 6 veces más
grande del que se presentó en su momento. Sucede que
el nuevo disco cautivó a mucha más gente que la
que habitualmente frecuentaba a la banda, y llegó también
a oídos críticos que no tenían en cuenta
la calidad y la solidez del grupo en vivo. Y obviamente como
sucede show a show, los infaltables peregrinos de diferentes
puntos se unieron con un único destino, sea en tren,
auto o colectivo, y comulgaron alegres en las calles de la inmensa
capital cordobesa disfrutando de la hospitalidad característica
de su gente.
El Orfeo Superdomo es un lugar impactante que
forma parte de todo un complejo de shoppings, que sirvió
de lugar de encuentro para cientos de chicos que aguardaron
en diferentes bares y veredas la apertura de las puertas. El
riguroso control policial (también característico
de la policía cordobesa) contrajo algunos problemas en
el ingreso al estadio, ya que algunas personas por diferentes
motivos no pudieron ingresar en tiempo y forma. Cabe destacar
también que mas allá de un minucioso cacheo y
sustracciones de encendedores y elementos que pudieran atentar
contra la seguridad de otras personas, quienes tuvieron inconvenientes
fueron episodios aislados ya que el ingreso se realizó
en forma correcta a los diferentes sectores dispuestos por la
organización.
Ya adentro del estadio, el imponente escenario
se erguía entre medio de dos enormes telones blancos
(de más de 10 metros de altura) que ocultaban las plateas
laterales que se encontraban inhabilitadas para este evento.
Poco a poco la platea frontal al escenario comenzaba a completarse
junto con la pista y quienes en tranquilidad prefirieron unas
cervezas antes del ansiado recital.
Cerca de las 22 horas y con 4 mil personas expectantes,
la banda salió al ruedo para dar verdadera muestra de
contundencia y entendimiento frente a un público variado
que no paró de disfrutar cada tema interpretado. “Gengis
Khan” dio el puntapié inicial a un recorrido
por los cuatro discos editados, siendo éstos los principales
artífices del regocijo peregrino.
El sonido era arrollador y la banda estaba muy
afilada. La libertad y frescura con la que se desenvolvían
en escena daba por sentado no cargar el peso de demostrar nada
a nadie. “Tal vez mañana”
(y su chequendengue inicial) y quizás el tema
mas inquebrantable de ‘¿DONDE VAS?’, “Lejos
de casa” contagiaron aún mas a los que
cantaron presente.
En el público podía diferenciarse
claramente dos sectores. Frente a las vallas y cerca del escenario,
aquellos que siguen a la banda a todos lados, provenientes mayormente
de Buenos Aires y que abarrotados agitaban en todos los temas
como si fuera el último. Luego, un poco más atrás
en la pista, aquellos que contemplaban el show mas pasivamente
pero deleitándose con los detalles musicales y con la
gran puesta en escena formada por los juegos de luces y las
filmaciones reproducidas tanto en las pantallas gigantes del
Orfeo como en los enormes telones laterales.
Tal como sucedió en el estadio Malvinas Argentinas, las
genialidades del Mono Rocambole ilustraron diferentes pasajes
del repertorio con su estilo tan particular, y nuevamente se
lo pudo ver con su cámara de fotos obteniendo capturas
del show.
Promediando el repertorio, le llegó el
turno a “La parabellum del buen psicópata”,
quizás el mas festejado de la noche, con una versión
estupenda del clásico ricotero de 'BANG! BANG!', que
culmina con un solo increíble de Skay para dejar rojas
las palmas.
Pero claro, no todos los aplausos se los llevó el flaco:
“La pared rojo lacre” dejo entrever
para los novatos de estos recitales, que cada uno de los músicos
se superan show a show y ofrecen un talento y química
envidiable para cualquier banda. En esto destacamos a Oscar
Reyna, excelente violero que se complementa cada vez mejor con
Skay en pasajes increíbles. Y también señalamos
al Topo Espíndola, potencia pura tras los tambores que
empuja a la banda a lo más alto de su capacidad. Y claro,
no nos olvidemos de Cofia Quartero y Javier Lecumberry, que
para muchos pasan desapercibidos y por el contrario son piezas
fundamentales para que la banda suene como suena. De Skay ya
no hay más nada que se pueda decir. A una persona que
ejecuta de forma perfecta su guitarra y transforma la música
en emociones, más que describirla hay que escucharla.
“Oda a la sin nombre”
y “El Golem de Paternal” fueron
los bises que amalgamaron a todo el Orfeo en un solo grito,
en un solo aplauso, cuando Skay y los Seguidores de la Diosa
Kali, abrazados, se despidieron en el centro del escenario y
dejaron perplejos a 4 mil personas.
Una vez más Córdoba fue testigo del paso aplastante
de esta banda que sigue sumando adeptos y nunca defrauda. Una
buena estrella guía en el camino.
Próximas fechas: 17 y 18 de Septiembre en El Teatro de
Colegiales, Buenos Aires.
por Sopa
sopa@skayweb.com.ar
Agradecimientos:
principalmente a los compañeros de viaje, que siempre
hacen que estos recitales sean únicos y especiales (en
esta oportunidad Lucas, Gaby, Maxi, Pela, Rodrigo, Luquitas,
Vir, Rosarito y otros tantos). A Falo y José Palazzo
por la cordialidad de siempre; y a Natalia, Maria José,
Vale y Ana que nos recibieron de maravillas en Córdoba.